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[05/12/2016]

Original de Emergencias

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Fuente: Emergencias

La IC es una enfermedad de reincidencia. Tras una hospitalización inicial, la ocurrencia de más ingresos está garantizada, con un incremento de la frecuencia y un empeoramiento de la capacidad funcional del paciente tras cada episodio. Con la disnea como el conductor que fuerza al paciente a buscar atención médica, su calidad de vida se deteriora rápidamente. Estar con dificultad respiratoria todo el tiempo es deplorable. Sufrir disnea hasta el punto de buscar hospitalización es incluso peor. Y estar obligado a permanecer en un hospital es sin duda lo peor. Los pacientes miden la calidad de vida como el número de días que están vivos y fuera del hospital. Los días de hospitalización no son días buenos desde el punto de vista de casi todos los pacientes. La razón por la que el manuscrito de Carbajosa et al. es importante, como se documenta en el presente número de la Revista, porque la estrategia discutida incrementa el número de días que el paciente con IC está vivo y fuera del hospital.

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